Todo comenzó con una carta sin remitente. Era una advertencia para la familia Broaddus, que acababa de comprar una casa en el aparentemente tranquilo vecindario de Westfield en Nueva Jersey. Estaban siendo vigilados por un observador anónimo que no se detendría hasta que la “sangre nueva” desalojara la propiedad. Lo que sucedió después no solo provocó que los dueños abandonaran la casa colonial de seis habitaciones, también inició un misterio que hasta la fecha nadie ha podido resolver. Este es la inquietante historia real que inspiró ‘Vigilante’ (The Watcher), la nueva serie original de Netflix.

¿De qué trata ‘Vigilante’?

‘Vigilante’ sigue la historia de «Nora» (Naomi Watts) y «Dean Brannock» (Bobby Cannavale), un matrimonio que parece haber encontrado la casa perfecta para vivir junto a sus dos hijos (Luke David Blumm e Isabel Gravitt) en los suburbios. Sin embargo, sus planes se ven interrumpidos cuando una extraña carta llega a su buzón. En ella, una figura que se hace llamar “el vigilante” comenta a los «Brannock» que los observa en todo momento. Mientras la familia no salga de su nueva casa, el misterioso acosador seguirá al asecho.

Después de que los extraños mensajes se convierten en amenazas, el matrimonio deberá hacer todo lo posible por proteger a sus hijos, a la vez que intentan defender lo que compraron con todos sus ahorros. Por desgracia, esto no será fácil, pues es posible que los vecinos de su nuevo barrio sepan lo que está pasando o incluso sean los responsables de las perturbadoras cartas que los han asustado.

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¿‘Vigilante’ está basada en una historia real?

Puede que parezca imposible, pero la serie ‘Vigilante’ está basada en una perturbadora historia real revelada por el sitio The Cut. En 2014, solo unos meses después de haber comprado una hermosa casa por $1.3 millones de dólares, Maria y Derek Broaddus recibieron una carta en un sobre en blanco. “La casa ha sido el objeto de vigilancia de mi familia durante décadas y, a medida que se acerca su cumpleaños 110, me han encargado que vigile y espere su segunda llegada. Mi abuelo vigiló la casa en los años veinte y mi padre en los sesenta. Ahora me toca a mí”, se leía en la misiva firmada por “The Watcher”.

Aunque extraña, los dueños creyeron que no había necesidad de preocuparse: podría tratarse de una mala broma o una macabra bienvenida por parte de sus vecinos. Mientras preparaban las modificaciones necesarias para mudarse, otra carta llegó a la casa. En esta, “The Watcher” les aseguró que realizar cualquier modificación a la residencia era un error. También amenazó con acercarse a sus tres hijos: “Tienes hijos. Los he visto… ¿Dormirán en el ático? ¿O dormirán todos en el segundo piso? ¿Quién tiene los dormitorios que dan a la calle? Lo sabré tan pronto como te mudes. Me ayudará saber quién está en qué dormitorio. Entonces puedo planificar mejor”.

El tono de la carta hizo que los Broaddus acudieran a las autoridades. También buscaron a los propietarios anteriores para preguntar si estos habían recibido comunicaciones similares. Ante las pocas certezas de las investigaciones policiacas y el aparente desconocimiento de los dueños originales, el matrimonio decidió poner en pausa su mudanza.

¿Qué pasó con la familia Broaddus?


                                                                           Derek, Maria y los tres hijos del matrimonio

Durante años, la casa ubicada en el 657 Boulvard de Wesfield se mantuvo vacía. El rumor había comenzado a esparcirse en la zona y los Broaddus no podían vender la propiedad. En 2019, creyendo que las cosas habían mejorado, intentaron alquilarla. Inmediatamente recibieron una nueva carta. En esta ocasión se enlistaban todos los accidentes a los que los inquilinos podrían exponerse si se mudaban.

En aquel año, la policía señaló que no había podido determinar quién era el autor de los mensajes. No habían huellas que pudieran atribuirse a alguien, ni información que desvelara la identidad de su redactor. Pero sospechaban de uno de los vecinos del lugar: Michael Langford, a quien acusaron de querer devaluar el valor de la casa para adquirirla a un mejor precio. Si bien esta teoría cobró fuerza en algún momento, dada la extraña personalidad del señalado, nunca pudo ser comprobada. En 2020, Langford falleció sin que pudiera limpiarse su nombre o aclararse la hipótesis.

Hasta la fecha, nadie sabe quién escribió y envío las cartas que recibieron los Broaddus en un lapso de cinco años. Tampoco saben con qué finalidad lo hizo, mucho menos si estaba dispuesto a cumplir todo lo que había vertido en ellas. Los dueños, por su parte, decidieron vender la casa a cualquier precio, incluso permitiéndose perder cerca de $500 mil dólares en la transacción. Según reportó Bloomberg en 2019, los nuevos propietarios son una pareja joven que compró el objeto de deseo de “The Watcher” por $959,360 dólares.

Por Redaccion Digital

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