La hepatitis aguda grave que afecta a menores de edad aumenta en el mundo sin que aún haya respuestas concretas sobre su origen. “En muchos casos la precede dolor abdominal, diarrea y vómito, síntomas a los que madres y padres de familia deben estar atentos”, afirmó Rosa María Wong Chew, jefa de la Subdivisión de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

La especialista recomendó llevar a los niños al pediatra si existen esas manifestaciones -que se presentan entre una y dos semanas- al igual que ictericia (color amarillento en piel y ojos) además de un tono más oscuro en la orina y más claro en las heces fecales.

Durante la charla virtual “Hepatitis viral grave en niños”, organizada por esa entidad académica, recordó que el primer reporte mundial de la Organización Mundial de la Salud fue el 5 de abril pasado, el cual reveló en Escocia 10 casos de hepatitis aguda severa de etiología desconocida, en niños de 11 meses a cinco años, previamente sanos. El 8 de abril fueron 74 casos en Reino Unido, además de otros tres en España. De los menores identificados en Europa, seis recibieron trasplante hepático.

El 21 de abril se conocieron 169 casos en 11 países, incluido Estados Unidos. En nuestra nación primero se presentaron cuatro en Nuevo León (solo uno de origen desconocido), en tanto que un niño de Hidalgo falleció recientemente en la Ciudad de México.

La universitaria explicó: la hepatitis es una inflamación del hígado, que puede ser de causa infecciosa o tóxica, derivada de ciertas sustancias. “Normalmente las hepatitis virales se manifiestan por coloración amarillenta de la piel; los pacientes de Reino Unido, además, tuvieron diarrea, vómito y dolor abdominal”.

A su vez, el director de Enseñanza del Hospital Infantil de México Federico Gómez, Sarbelio Moreno Espinosa, alertó que nos encontramos ante un agente nuevo de hepatitis de etiología desconocida, sobre el que aún nos falta aprender. “No conocemos el mecanismo exacto, pero es diferente de los virus causantes de hepatitis A (la más frecuente) B y C (que son más graves).

Sugirió estar atentos a los síntomas, ya que si se presenta falla hepática se requiere hospitalización; mantener una dieta rica en carbohidratos, y baja en grasas y proteínas, para no hacer trabajar más al hígado.

Los médicos señalaron que en 74 casos (44 por ciento) se ha detectado adenovirus; presencia de SARS-CoV-2, en 20; y 19 con coinfección de SARS-CoV-2 y adenovirus.

Hasta ahora, la inflamación hepática con elevación de enzimas e ictericia ha atacado a menores desde un mes de nacido hasta 16 años de edad.

Las posibles causas que se analizan para esta nueva hepatitis viral se relacionan con el adenovirus 41, baja circulación de adenovirus durante la pandemia y mayor susceptibilidad actual, la emergencia de nuevos adenovirus y la confección con SARS-CoV-2 y adenovirus.

Wong Chew abundó que el adenovirus es un virus de ADN con 120 serotipos diferentes (que se clasifican en genotipos de A a G), cuya forma de transmisión es por contacto, por gotas o mediante contacto fecal-oral. “Este virus causa infecciones respiratorias, oculares, urinarias, gastrointestinales, y hepatitis en pacientes inmunocomprometidos. Hasta ahora, no hay un tratamiento viral específico para el adenovirus”.

Para la población en general, los médicos recomendaron lavarse las manos frecuentemente antes y después de preparar alimentos, después de ir al baño o cuando se cambia un pañal; cubrir nariz y boca al estornudar y toser (de preferencia usar un pañuelo y desecharlo); evitar compartir alimentos, bebidas, cubiertos y platos; limpiar y desinfectar juguetes y objetos que los menores se lleven a la boca, así como limpiar superficies de uso común.

Consumir agua potable (hervida, envasada o filtrada); así como manejo higiénico de los alimentos y adecuado de las excretas; además de completar el esquema básico de vacunación. Fuente UNAM

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