Ruja Ignatova la autodenominada la «cryptoqueen», la reina de las criptomonedas, le decía a la gente que había inventado una criptomoneda que iba a competir con el Bitcoin y logró persuadir a muchos para que invirtieran miles de millones de dólares en su supuesta creación. Pero un día de 2017 desapareció de la noche a la mañana sin dejar rastro.

Esta semana, Ruja Ignatova se convirtió en la primera fugitiva de criptomonedas en aparecer en la lista de los diez más buscados del FBI. Su proyecto, denominado ‘OneCoin’, se ha convertido en una de las mayores estafas financieras desde Bernard Madoff.

El FBI decidió este jueves 30 de junio convertir a Ruja Ignatova en uno de sus objetivos prioritarios. Sospechosa de haber organizado la mayor estafa en la historia de las criptomonedas y una de las más caras para las víctimas, esta búlgara de 42 años, que se hacía llamar la «reina de las criptomonedas», fue incluida en la famosa lista de los diez delincuentes más buscados en Estados Unidos.

El FBI ofreció hasta 100.000 dólares para ayudar a localizar a esta mujer. Un mes antes, Europol había prometido 5.000 euros a quien pudiera dar información que condujera a su detención.

La gran promesa de la criptomoneda ‘OneCoin’

«Es una de las mayores criminales que está en libertad», aseguró al sitio Vice Jamie Bartlett, un periodista británico que pasó sus últimos años tratando de rastrear a Ruja Ignatova. Para él, poco tiene que envidiar a Bernard Madoff, el famoso estafador-financiero estadounidense que hizo perder a las víctimas de su estafa más de 60.000 millones de dólares a finales de la década de los 2000. Ruja Ignatova robó al menos 4.000 millones de dólares a millones de víctimas en casi 70 países.

Su historia es poco conocida: en la época en la que operó, las criptomonedas, el bitcoin y similares no hacían parte de los temas populares y estaban fuera de la opinión pública. Sin embargo, su épica estafa criminal, que comenzó en 2014, cuenta con la participación de otros integrantes, incluyendo grupos mafiosos de Europa del Este.

Ruja Ignatova es la creadora de ‘OneCoin’, una de las innumerables criptomonedas que han buscado competir con Bitcoin durante la última década. A diferencia del 99% de los otros competidores de criptomonedas, ‘OneCoin’ logró atraer el interés de una amplia audiencia, mucho más allá del círculo tradicional de información privilegiada.

Hay una vasta literatura de artículos de prensa dedicados a los retratos de las víctimas, que van desde los suburbios de Glasgow, hasta las zonas rurales de Uganda, pasando por la frontera franco-belga.

En 2006, en el apogeo de su fama, Ruja Ignatova podía llenar prestigiosas salas como el ‘Wembley Arena’ de Londres para dar a conocer las virtudes de su ‘OneCoin’, que supuestamente «reemplazaría a bitcoin en menos de dos años».

Mediante su personalidad, la estafadora logró convencer alrededor de tres millones de inversores para 2016. Su estrategia era mostrarse tranquila, segura de sí misma, mientras presumía su título de abogada y su supuesto trabajo realizado para la prestigiosa consultora ‘McKinsey’, señala el Wall Street Journal.

Ruja Ignatova también hacía ventas por televisión y apareció como una de las principales promotoras de un evento patrocinado por la revista ‘The Economist’, que realmente fue financiado al 100% por ‘OneCoin’.

Una pequeña secta de venta piramidal

Ignatova también había logrado atraer a especialistas en ventas multinivel, aquellos sistemas de venta piramidal que, al final, solo benefician económicamente a quienes están en la cima de la pirámide.

Esa era la verdadera naturaleza de ‘OneCoin’. Ruja Ignatova solo vendió «crypto-vent» a miembros de su comunidad. Les pedía que compraran, con monedas reales, el dinero falso que en ese entonces era imposible de cambiar a una moneda real.

Como en todo esquema piramidal, la «criptoreina» y sus seguidores prometieron compensar a quienes reclutaran nuevos miembros de la «familia».

Porque así se refirió Ruja Ignatova a todos los miembros del «club» ‘OneCoin’. Un sistema que tenía «similitudes con las sectas milenarias», aseguró a la BBC Eileen Barker, especialista en movimientos sectarios de la ‘London School of Economics’. «La gente cree que es parte de un gran proyecto e invierte en algo que va a cambiar el mundo, al final, es casi imposible que admitan que estaban equivocados», explica.

Y como en la mayoría de los cultos, mientras los miembros de la “base” de la pirámide pagan, los líderes que están en la “cumbre” se enriquecen. En el 2018, el periodista francés Maxime Grimbert, pasó meses siguiendo el rastro financiero para descubrir cientos de compañías de fachada que permitieron a Ruja Ignatova y sus familiares comprar propiedades inmobiliarias de lujo en toda Europa.

Ruja desaparece
Después de su exitosa conferencia en Londres, Ruja pasó meses viajando por el mundo vendiendo su visión. Unos días en Macao, luego en Dubái, antes de volar a Singapur… llenaba estadios y atraía nuevos inversores. OneCoin todavía estaba creciendo rápidamente, y Ruja ya estaba comenzando a gastar su nueva fortuna. A pesar de la pomposa y aparentemente exitosa fachada, los problemas ya estaban surgiendo.

OneCoin continuaba retrasando la apertura del prometido intercambio que permitiría que la criptomoneda se convirtiera en dinero en efectivo. Y los inversores estaban cada vez más preocupados. Pero esto se resolvería en octubre de 2017, en una gran reunión de promotores europeos de OneCoin en la capital portuguesa, Lisboa.

El día llegó y Ruja, quien era famosa por su puntualidad, no apareció.

«Ella ya estaba en camino. Nadie sabía por qué no había llegado», recuerda un delegado. Hubo llamadas y muchos mensajes frenéticos que quedaron sin respuesta. La oficina central de OneCoin en Sofía, tampoco sabía nada.

El doctor Ruja también había desaparecido. Algunos temían que los bancos la hubieran asesinado o secuestrado. Ella había advertido que los bancos tenían mucho que temer de la revolución de las criptomonedas. Pero lo cierto es que Ruja había pasado a la clandestinidad.

Los registros del FBI presentados en documentos judiciales a principios de 2019 indican que el 25 de octubre de 2017, solo dos semanas después de no presentarse en Lisboa, abordó un vuelo de Ryanair de Sofía a Atenas. Luego desapareció completamente del radar. Esa fue la última vez que alguien vio o supo de ella.

Los activos aún existen
Es difícil saber cuánto dinero se invirtió en OneCoin. Documentos filtrados a la BBC aseguran que se invirtieron más de US$4.000 millones entre agosto de 2014 y marzo de 2017. Más de una persona también le dijo al equipo del podcast The Missing Cryptoqueen de la BBC que la cifra podría superar los US$15.000 millones.

Oliver Bullough, un experto en lo que él llama Moneyland, el sombrío mundo paralelo donde los criminales y los súper ricos esconden su riqueza, explica que seguir el dinero no es tan fácil como parece, porque los delincuentes estructuran sus empresas y cuentas bancarias de tal manera que sus activos parecen desaparecer.

«Todavía existen. Todavía puedes usarlos para comprar cosas, para comprar influencia política y casas y yates bonitos», le dijo al equipo de The Missing Cryptoqueen.

«Pero para alguien que intenta encontrarlos, ya sea un periodista o un oficial de policía, son invisibles».

Rumores sobre su paradero
Fue a principios de 2019 que las autoridades estadounidenses revelaron que Ruja había volado a Atenas el 25 de octubre de 2017. Pero la pregunta seguía siendo, ¿a dónde fue después? Había rumores, por supuesto, muchos.

Se ha sugerido que hay personas poderosas que la protegen en su Bulgaria natal, y que lleva una vida casi normal debido a varias cirugías plásticas que la hicieron irreconocible. Incluso se ha dicho que podría estar en Londres. Otros han dicho que estaba muerta, lo que sigue siendo una posibilidad. Con información de BBC Mundo.

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