Con fotos desde el cielo, la agencia espacial estadounidense NASA hizo una comparativa de cómo lucía la presa de Cerro Prieto en 2015 y cómo se ve en la actualidad, luego de la profunda sequía que golpea la entidad.

En un comunicado, la NASA informó que los niveles de agua acumulados en Cerro Prieto han disminuido durante años. En julio de 2022, la presa se redujo al 0.5 por ciento de su capacidad de 393 millones de metros cúbicos.

Una de las imágenes, adquiridas por el satélite Operational Land Imager (OLI) en Landsat 8, muestra cómo lucía la presa de Cerro Prieto el 7 de julio de 2022, cuando el vital líquido ya carecía en la entidad. Mientras que la otro foto fue capturada el 20 de julio de 2015, y exhibe la presa prácticamente llena.

La capital de Nuevo León, Monterrey, depende de esta presa para suministrar de agua a la población. El agotamiento del agua ha obstaculizado la industria, la agricultura y el turismo. En la segunda semana de julio de 2022, cuando las temperaturas se dispararon a 40 grados centígrados en Nuevo León, los niveles de agua disminuyeron tanto en Cerro Prieto que ya no se podía extraer agua del lago.

En respuesta, la Comisión Nacional del Agua de México (Conagua) anunció medidas de emergencia que incluyeron la reorientación de algunas asignaciones de agua industriales y agrícolas para garantizar el suministro residencial.

A fines de junio de 2022, dos tercios de México se encontraba en condiciones de sequía, afectando a más de 21 millones de personas. Los estados del norte a lo largo de la frontera con Estados Unidos fueron los más afectados. En México, casi una cuarta parte del estado de Chihuahua y una tercera parte de Coahuila se encontraban en sequía excepcional o extrema.

El mapa anterior muestra las condiciones de sequía en el centro-sur y suroeste de Estados Unidos y el norte de México al 30 de junio de 2022, según lo informado por el Monitor de Sequía de América del Norte, un programa complementario al Monitor de Sequía estadounidense, una asociación del Departamento de Agricultura, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) y la Universidad de Nebraska–Lincoln.

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También enseña la intensidad de la sequía en tonos progresivos de naranja a rojo y se basa en mediciones de las condiciones climáticas, del suelo y del agua de más de 350 observadores federales, estatales y locales de todo el país. La NASA proporciona medidas y modelos experimentales para este esfuerzo de monitoreo de la sequía.

Al otro lado del Río Grande, las llanuras del sur de Estados Unidos también están experimentando una ola de calor y una sequía sin precedentes. En Texas, casi el 45 por ciento del estado sufre una sequía excepcional o extrema, incluidas partes del oeste y el centro-sur de Texas cerca de la frontera con México. En todo el estado, 15 millones de residentes se ven afectados por la sequía.

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