La crisis económica que ha generado la pandemia de coronavirus alrededor del mundo, ha impactado severamente las finanzas de grandes empresas, y no todas han tenido la solidez financiera para mantenerse a flote luego de los casi tres meses de cierre total de operaciones.

Aeroméxico y Banco Famsa se han declarado oficialmente en bancarrota, buscando soporte para reestructurarse, en el caso de la aerolínea, o para cumplir con sus obligaciones de cara a los usuarios, en el caso del banco.

La línea aérea informó que inició un proceso voluntario de reestructura financiera bajo el Capítulo 11 del Código de Bancarrota de Estados Unidos para fortalecer su posición financiera y liquidez, el cual se llevará a cabo mientras continúa operando de manera normal.

En comunicado a la Bolsa Mexicana de Valores, informó que utilizará las ventajas del capítulo 11 para proteger y preservar sus operaciones y activos, así como para implementar los ajustes operativos necesarios para hacer frente al impacto de la pandemia de Covid-19 en los flujos de pasajeros.

“Con el proceso de reestructura del Capítulo 11 fortaleceremos nuestra posición financiera e incrementaremos nuestra liquidez, creando al mismo tiempo una plataforma sustentable que nos permita transitar con éxito la actual incertidumbre económica global”, comentó Andrés Conesa, director general de Aeroméxico, citado en el comunicado.

Por otro lado, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) notificó a Banco Ahorro Famsa la revocación de su licencia, por lo que dejará de operar a partir de este 1 de julio y comenzará el proceso de liquidación a los ahorradores del banco, a través del Instituto de Protección del Ahorro Bancario (IPAB), pero aclaró que esto no comprometerá recursos públicos.

La quiebra del banco es consecuencia de problemas asociados con el volumen de créditos otorgados a personas relacionadas de Grupo Famsa en exceso de los límites normativos, lo que llevó a que el índice de capitalización resultara por debajo del mínimo regulatorio. La institución registraba los créditos como cuentas por cobrar y no como préstamos, evadiendo así las regulaciones de las consideraciones contables de la cartera de crédito, y esto a su vez, los llevó a omitir las reservas crediticias que los bancos deben tener para afrontar pérdidas esperadas los créditos que otorga.

Los depósitos de los ahorradores del Banco de Ahorro Famsa están protegidos por el Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB). «Sin utilizar recursos públicos, el IPAB garantiza el ahorro de los depositantes», dijo el organismo en un comunicado. De esta forma, la autoridad busca proteger a los 580 mil 774 ahorradores del banco con saldo en sus cuentas.

«Los recursos que utilizará el IPAB para reintegrar los depósitos de los ahorradores no provienen del presupuesto del Gobierno de México. Tampoco se erogarán recursos de origen fiscal para este proceso de liquidación. El pago del seguro de depósitos se realiza con cargo al Fondo de Protección al Ahorro Bancario, que recibe mensualmente cuotas de todas instituciones de banca múltiple», señaló la comisión.

Gabriel Limón, secretario ejecutivo del IPAB, informó que para aquellas personas que habían solicitado un financiamiento con este banco, a partir del jueves se va a continuar con los canales de la institución abiertos para puedan continuar con el pago de sus créditos y no verse afectados en su historial crediticio.

Según datos de la CNBV, al cierre del primer trimestre el banco tenía registradas 1.4 millones de cuentas de captación, de las cuales estaban activas poco más de 580 mil, a las cuales se les pagará el seguro de depósito.

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